• Crecimiento en América Latina ¿El vaso está medio lleno o medio vacío?

    En la charla de apertura en el reciente Congreso 2013 de Wharton sobre América Latina, Antonio Quintella, socio fundador de la empresa de gestión de activos Península Inversiones, de São Paulo, habló sobre un tema amplio que interesó a todos los participantes: ¿El vaso de la región está medio lleno o medio vacío? Para responder a esa cuestión compleja, Quintella analizó los datos económicos de las principales empresas latinoamericanas suministrados por Credit Suisse, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial. Quintella, que es también presidente de Credit Suisse Hedging-Griffo, fue consejero delegado de Credit Suisse Américas y consejero delegado de las operaciones de la empresa en Brasil.

    La transformación económica de la región está teniendo lugar de forma acelerada, dijo Quintella al principio, produciendo diversas economías “razonablemente resistentes, más abiertas y más estables. Las tasas de crecimiento del consumo privado son impresionantes, aunque el crecimiento en inversiones fijas se haya desacelerado”. Como ejemplo de ello, Quintella ofreció datos de un grupo de países importantes: Brasil, México, Colombia, Chile y Perú. En ese grupo, dijo, el crecimiento anual del PIB fue de sólo un 2,2% de 1999 a 2003, del 3,4% de 2004 a 2009 y del 4,4% de 2010 a 2012.

    Para ilustrar la mayor apertura de esos cinco países al comercio, él comparó el valor combinado en puntos porcentuales de las importaciones y exportaciones en el PIB de cada uno de ellos. Ese valor pasó de un 39,3% (de 1999 a 2003) a un 41,8% (2004-2009) y un 43,1% (2010-2012). Para mostrar la creciente estabilidad económica de esos países, Quintella dijo que las tasas básicas de interés (en valores anuales) pasaron del 15,3% al 9,9% y al 6,7% en los periodos citados. Él añadió que las reservas internacionales, como porcentaje de la deuda externa —que funciona como parámetro de la vulnerabilidad de los países frente a crisis—, pasaron de 28,9% a 56,1% y a 77,3% en los periodos citados.

    Es importante observar que la clase media de ese grupo de países latinoamericanos es “mucho mayor y más rica” que en el pasado, dijo Quintella. “América Latina está muy bien dotada de recursos naturales, pero hay también mercados de consumo sólidos que pueden ayudar a sostener el crecimiento”. Esa tendencia fue facilitada no sólo por el crecimiento económico reciente, sino también por los procesos normativos que hicieron más fácil abrir y gestionar un negocio. Él dijo que Colombia, en particular, “fue el país que mejor ha cerrado la brecha” que separa América Latina de los principales países industriales al poner en práctica 25 reformas institucionales en los últimos ocho años.

    En Brasil, los últimos gobiernos sacaron con éxito a millones de personas de la pobreza, dijo Quintella. “Creo que fue algo grande”, dijo, no sólo porque mucha gente está ahora en una situación mejor, sino porque esas personas pueden también comprar productos a los fabricantes y minoristas.

    De 2008 a 2012, dijo Quintella, Brasil puso en práctica una reforma básica de la educación; un nuevo régimen de extracción de petróleo; reformó el sistema de pensiones de los funcionarios públicos; el sistema fiscal de las pequeñas empresas; hizo la reforma fiscal sobre las nóminas, recortó impuestos de la cuenta de la luz y promulgó la Ley de Prevención de la Pobreza Extrema. En el mismo periodo, México hizo también la reforma del sistema de energía, reformó el sistema fiscal, hizo más transparente la contabilidad del Gobierno y reformó el sector laboral y la educación. Chile introdujo una nueva ley de gobernación corporativa, reformó la enseñanza superior e introdujo cambios en la ley de los fondos de pensiones. Por último, Perú reformó el sector de la minería y el sistema de pensiones del sector privado. Reformas semejantes se introdujeron en algunos otros países de la región. El impacto de esas reformas se reflejó en la mejoría de la clasificación de esos países líderes de América Latina en el ranking “Doing Business” [Haciendo Negocios] del Banco Mundial, principalmente en lo que concierne a indicadores como “tiempo de ejecución del contrato” (en días), coste de apertura de una empresa y tiempo dedicado a la resolución de insolvencia. Por ejemplo, el coste medio para la apertura de una empresa en Brasil cayó del 13,1% de la renta per cápita en 2004 hasta sólo el 4,8% en 2013; en Colombia, la caída fue del 28% (de la renta per cápita) en 2004 hasta sólo el 7,3% en 2013.

    En todos esos cinco países, con excepción de México, el crecimiento del consumo privado se aceleró en el transcurso de los últimos cinco años aproximadamente. El crecimiento más espectacular se dio en Brasil, que pasó de una tasa media anual del 2,4% entre 2000 y 2005 al 5,4% de 2006 a 2012. En el transcurso de esos años, el crecimiento del consumo privado anual en Colombia pasó del 3,4% al 4,9%; en Chile, del 5% al 6,1%; y, en Perú, del 3,6% al 6,1%. Solamente en el caso de México el crecimiento de la tasa de consumo cayó, pasando del 3,9% al 2,3%.

    Quedarse atrás

    A pesar de la creciente importancia de la economía global, América Latina aún contribuye a una cuota modesta del PIB mundial. En 2011, sólo un 8,9% del PIB mundial —US$ 7,2 billones de un total de US$ 80,9 billones— tuvo su origen en la región, el equivalente a cerca de mitad del total del 18,1% con que América del Norte contribuyó al PIB mundial y sólo cerca de 1/3 de un total del 28,3% de la región del Este Asiático/Pacífico. Solamente dos países de América Latina se situaron entre las diez mayores economías del mundo aquel año: Brasil, en octavo lugar, y México, en undécimo. Chile se situó tan sólo en el lugar 44 del ranking mundial, a pesar de la excelente reputación de país transparente y de buena gobernación.

    Ese escenario está muy lejos de ser perfecto para cualquiera de esos países, dijo Quintella. A pesar del crecimiento sólido del gasto del consumidor, tanto el crecimiento real del PIB como el crecimiento en inversiones fijas entraron en proceso de desaceleración desde el inicio de la crisis económica global en cada uno de esos cinco países. En Brasil, por ejemplo, el crecimiento anual del PIB pasó del 4,8%, de media, entre 2004 y 2008, a sólo el 2,7%, mientras que el crecimiento de la renta fija pasó del 10% al 4,1% en el mismo periodo. México, fuertemente golpeado por la recesión de EEUU —su mayor socio comercial— fue el más afectado: el crecimiento anual real del PIB pasó del 3,4% al 1,8%, mientras el crecimiento de la inversión fija pasó del 7% a solo el 1,8%. Las caídas en el crecimiento de las inversiones fueron aún más sustanciales que las del crecimiento del PIB, incluso en Colombia y en Perú, que lograron acuerdos de libre comercio con EEUU en los últimos años. El crecimiento anual de las inversiones en Colombia, por ejemplo, pasó del 13,5% hasta el 6,5%; en Perú, la caída fue del 18,7% hasta el 9,2%.

    ‘Reglas increíblemente onerosas’

    No obstante, Brasil —el mayor país de la región— aparece sólo en la posición 130 de las 185 economías clasificadas en el índice “Doing Business” de 2013 del Banco Mundial, muy por debajo, por lo tanto, de México (48), Colombia (45), Perú (43) y Chile, el país mejor clasificado de la región en el lugar 37, dijo Quintella. Él añadió que incluso Chipre apareció por encima de Chile en la última encuesta (el lugar 36). El este europeo y Asia Central, dijo, fueron las regiones que presentaron mejoras más significativas. “Si América Latina no hiciera mejoras importantes que faciliten la realización de negocios en la región, nos quedaremos muy por detrás de los demás países”.

    Lo que impide a Brasil alcanzar plenamente su potencial, dijo Quintella, “no es el consumo privado, que es increíblemente fuerte. Es la inversión privada, que se está desacelerando”. Uno de los principales motivos, dijo, “es el ambiente regulatorio obsoleto de Brasil y sus reglas terriblemente excesivas. Hay evidencias de que las cosas pueden empeorar aún más”.

    Él advirtió a los nuevos inversores que tengan “cautela” a la hora de venir a Brasil: la infraestructura local es precaria; “el sistema tributario es oneroso y complejo; el mercado de trabajo es rígido y fuertemente regulado; hace falta mano de obra especializada”; además, “es difícil levantar capital en el país. El ambiente en Brasil no es adverso, pero tampoco es superaccesible. Las inversiones en el país están perdiendo velocidad, y la desaceleración impresiona mucho”.

    Entonces, ¿por qué hacer negocios en Brasil? “Porque Brasil tiene un mercado relativamente grande; las instituciones están bien consolidadas; los regímenes fiscales y monetarios están razonablemente bien estructurados; el sistema financiero es sólido y hay oportunidades en todas las áreas”. Quintella citó cinco sectores particularmente seductores: la infraestructura del país, atrasada en relación a las grandes economías industrializadas; commodities, hard [de extracción mineral] y soft [café, cacao, azúcar, etc.]; servicios financieros, educación y bienes inmuebles.

    Oportunidad futura

    Respecto a los servicios financieros en Brasil, Quintella dice que durante muchos años “hubo poca demanda para los gestores de activos, excepto para los fondos de mercado monetario”, porque la inflación y las tasas de interés estaban demasiado altas, y la mayor parte de los ahorros del país iban a parar a los fondos de corto plazo del Gobierno. Las cosas comenzaron a cambiar después de 2003, cuando el Gobierno lanzó un programa de estabilización y las tasas de interés cayeron.

    De momento, la adjudicación de activos no ha cambiado mucho, ya que un 75% de los ahorros continúan yendo hacia esos fondos. Pero él añadió, “espero ver rotaciones [por parte de los inversores] en otros sectores”, como bienes inmuebles, acciones u otros tipos de fondos. “El negocio de gestión patrimonial es una oportunidad para toda la vida” para aquellos que aprendan a navegar por las complejidades de la economía brasileña.

    A pesar de todo el avance de la última década, dijo Quintella, América Latina continúa padeciendo debido a proyectos “deficientemente formulados” y “numerosos obstáculos” a la eficiencia. Los gobiernos de la región “deberían preocuparse en hacer el ambiente más accesible a los negocios. Aunque sea esperanzador ver que la región está haciendo reformas, se trata de un proceso continuo”, en que la competencia nunca se acaba. “El mundo está cambiando deprisa, y si nos quedemos parados, los demás nos dejarán atrás”.

     

    Universia – Finanzas e Inversión

    Mayo de 2013

  • XXVI Congreso Latinoamericano de SLADE 2013 – Buenos Aires – Argentina

     

    Estrategias de innovación y crecimiento en contextos complejos.
    Abril 2013 – Buenos Aires – Argentina

     

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